No habia estado tan nerviosa en mucho tiempo. Me habia convertido muchas veces en animales, pero, el hechizo solo me habia salido una vez, y fue porque estaba en peligro. Esperaba que me saliese, tenia que salirme. Era para él. Marcus y Hugo me echaron un cable. Las velas en el suelo eran geniales y los efectos de fuego de Marcus lo hacian aun mejor. Entré en el gran comedor con los guantes en la boca, dios que nervios, iba tropezando con mis propias patas. Pude ver su cara de sorpresa cuando me desconverti, fue simplemente perfecta. Me temblaba algo la varita, tengo que reconocerlo, pero el patronus salió perfecto. Todo el mundo me miraba con la boca abierta. Mi lobo correteó al rededor de mi, y se paró a mi lado mientras yo escribia su nombre en el cielo. Lentamente me acerqué a él y le di sus guantes. Con una sonrisa me alzó por encima de la mesa. Alcancé a escuchar que me daban 100 puntos para la casa. Pero la verdad es que no me importaba demasiado. Estaba en mi lugar seguro siendo invencible.
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domingo, 17 de marzo de 2013
Be my valentine.
Publicado por Niente Sawyer | en 17:11 | 0 comentariosNo habia estado tan nerviosa en mucho tiempo. Me habia convertido muchas veces en animales, pero, el hechizo solo me habia salido una vez, y fue porque estaba en peligro. Esperaba que me saliese, tenia que salirme. Era para él. Marcus y Hugo me echaron un cable. Las velas en el suelo eran geniales y los efectos de fuego de Marcus lo hacian aun mejor. Entré en el gran comedor con los guantes en la boca, dios que nervios, iba tropezando con mis propias patas. Pude ver su cara de sorpresa cuando me desconverti, fue simplemente perfecta. Me temblaba algo la varita, tengo que reconocerlo, pero el patronus salió perfecto. Todo el mundo me miraba con la boca abierta. Mi lobo correteó al rededor de mi, y se paró a mi lado mientras yo escribia su nombre en el cielo. Lentamente me acerqué a él y le di sus guantes. Con una sonrisa me alzó por encima de la mesa. Alcancé a escuchar que me daban 100 puntos para la casa. Pero la verdad es que no me importaba demasiado. Estaba en mi lugar seguro siendo invencible.
martes, 30 de octubre de 2012
Autumn
Publicado por Niente Sawyer | en 19:37 | 0 comentariosLos bosques de Ávalon están preciosos en esta época del año. Es una pena que no estés aquí para disfrutarlo. Me encargaré de que algún día lo veas. Al fin y al cabo, algún día este será nuestro hogar.
sábado, 29 de septiembre de 2012
BabbittyRabbitty y su cepa carcajeante
Publicado por Niente Sawyer | en 16:18 | 0 comentariosHace mucho tiempo, en una región muy lejana vivía un rey idiota que decidió que sólo
él debía ejercer el poder de la magia.
Así pues, ordenó al comandante de su ejército que formara una Brigada de Cazadores de
Brujas y le proporcionó una jauría de feroces sabuesos negros. Al mismo tiempo, hizo
leer esta proclama en todos los pueblos y ciudades de su reino: «El rey busca un
instructor de magia.»
No hubo ningún mago ni ninguna bruja que osara ofrecerse voluntario para ocupar ese
puesto, porque todos se habían escondido para evitar ser capturados por la Brigada de
Cazadores de Brujas.
Pero un astuto charlatán sin poderes mágicos vio una oportunidad para enriquecerse; se
presentó en el palacio y declaró ser un mago de portentosa habilidad. Para demostrarlo,
realizó unos sencillos trucos con los que convenció al rey idiota de sus poderes mágicos.
De inmediato fue nombrado Hechicero Mayor y Profesor Particular de Magia del Rey.
Entonces el charlatán pidió al rey que le diera un gran saco lleno de oro para comprar
varitas y otros artículos mágicos indispensables. También le pidió unos rubíes, grandes
a ser posible, que utilizaría para realizar encantamientos curativos, y un par de cálices
de plata donde guardar y madurar sus pociones. El rey idiota se lo proporcionó todo.
El charlatán escondió el tesoro en su casa y regresó al palacio.
No sabía que una anciana que vivía en una ca-sucha aledaña a los jardines reales estaba
observándolo. Se llamaba Babbitty, y era la lavandera encargada de que la ropa de cama
del palacio estuviera siempre suave, blanca y perfumada. Asomándose por detrás de
unas sábanas tendidas, Babbitty vio cómo el charlatán partía dos ramitas de un árbol
antes de entrar en el palacio.
El charlatán entregó una de las ramitas al rey y le aseguró que era una varita mágica de
formidable poder.
—Pero sólo funcionará cuando seáis digno de ella —añadió.
Todas las mañanas, el charlatán y el rey idiota salían a los jardines del palacio, donde
agitaban sus varitas y gritaban tonterías al cielo. El charlatán realizó unos trucos más,
para que el monarca siguiera convencido de la gran destreza de su Hechicero Mayor y
del poder de aquellas varitas que tanto oro le habían costado.
Una mañana, mientras ambos agitaban las ramitas, brincaban describiendo círculos y
gritaban versos sin sentido, llegaron a oídos del rey unas fuertes risotadas. Babbitty, la
lavandera, estaba observándolos desde la ventana de su casucha, y reía tan fuerte que no
tardó en desaparecer de la vista, porque las piernas no la sostenían.
—¡Debo de ofrecer un aspecto ridículo para que una vieja lavandera ría de esa forma!
—dijo el rey. Dejó de dar brincos y agitar la varita y frunció el entrecejo—. ¡Estoy
cansado de tanto practicar! ¿Cuándo podré realizar hechizos ante mis subditos,
Hechicero Mayor?
El charlatán trató de tranquilizar a su pupilo asegurándole que pronto podría exhibir un
sinfín de asombrosos encantamientos, pero no comprendió que las risotadas de Babbitty
habían herido al rey en lo más profundo.
—¡Mañana invitaremos a nuestra corte a ver cómo su rey realiza magia! —dispuso el
monarca.
El charlatán comprendió que había llegado el momento de recoger su tesoro y
marcharse lejos de allí.
—¡Ay, majestad! ¡Eso es imposible! ¡Había olvidado deciros que mañana debo
emprender un largo viaje!
—¡Si abandonas este palacio sin mi permiso, Hechicero Mayor, mi Brigada de
Cazadores de Brujas te perseguirá con sus sabuesos! ¡Mañana por la mañana me ayudarás a realizar magia ante mis cortesanos, y si alguien se ríe de mí, ordenaré que te
corten la cabeza!
Y, furioso, el rey se dirigió al castillo. El charlatán se quedó solo y asustado. Su astucia
ya no lograría salvarlo, porque no podía huir, y aun menos ayudar al rey a hacer una
magia que ninguno de los dos tenía capacidad de realizar.
Con intención de desahogar su temor y su ira, el charlatán se acercó a la ventana de
Babbitty, la lavandera. Se asomó al interior y vio a la anciana sentada a la mesa,
sacándole brillo a una varita mágica. Detrás de ella, en un rincón, las sábanas del rey se
lavaban solas en una tina de madera.
El charlatán se percató de inmediato de que Babbitty era una bruja auténtica, y de que
ella, que era la causante de su grave problema, también podría solucionarlo.
—¡Bruja miserable! —bramó—. ¡Tus carcajadas me van a costar muy caras! ¡Si no me
ayudas, te denunciaré por bruja y será a ti a quien despedacen los sabuesos del rey!
La anciana Babbitty sonrió y le aseguró que haría cuanto pudiera para ayudarlo.
El charlatán le ordenó que se escondiera en un arbusto mientras el rey hacía su
exhibición de magia, y que realizara los hechizos en su lugar sin que él se enterara.
Babbitty accedió a cumplir esa petición, pero le hizo una pregunta:
—¿Qué pasará, señor, si el rey intenta realizar un hechizo que Babbitty no pueda
ejecutar?
El charlatán rió con burla y respondió:
—Es imposible que la imaginación de ese idiota supere tu magia —la tranquilizó, y se
retiró al castillo, satisfecho de su agudo ingenio.
A la mañana siguiente, todos los cortesanos y cortesanas del reino se congregaron en los
jardines del palacio. El rey subió con el charlatán a una tarima que habían instalado allí
para la ocasión.
—¡Primero haré desaparecer el sombrero de esa dama! —exclamó el monarca, y apuntó
con su ramita a una cortesana.
Desde un arbusto cercano, Babbitty apuntó con su varita mágica al sombrero y lo hizo
desaparecer. El público quedó sumamente asombrado y admirado, y aplaudió con
entusiasmo al jubiloso rey.
—¡Y ahora haré que mi caballo vuele! —gritó éste, y apuntó a su corcel con la ramita.
Desde el arbusto, Babbitty apuntó con su varita al caballo, que se elevó por los aires.
El público, entusiasmado y maravillado con las habilidades mágicas de su rey, profirió
exclamaciones de admiración.
—Y ahora... —anunció el rey mirando alrededor en busca de algo.
Entonces el capitán de su Brigada de Cazadores de Brujas se acercó a él.
—¡Majestad —dijo—, esta misma mañana Sabre ha muerto tras comerse una seta
venenosa! ¡De-volvedle la vida, majestad, con vuestra varita mágica!
Y a continuación, el capitán subió a la tarima el cuerpo sin vida del mayor sabueso
cazabrujas.
El rey idiota enarboló su ramita y apuntó al perro muerto. Pero en el arbusto, Babbitty
sonrió y no se molestó en levantar su varita, porque no existe magia capaz de resucitar a
los muertos.
Al ver que el perro no se movía, el público empezó a susurrar, y luego a reír. Todos
sospecharon que las dos primeras hazañas del rey no habían sido más que trucos.
—¿Por qué no funciona? —le gritó el rey al charlatán, y éste tuvo que recurrir a la única
artimaña que le quedaba.
—¡Allí, majestad, allí!—gritó señalando el arbusto donde estaba escondida Babbitty—.
¡La veo perfectamente! ¡Una bruja perversa está bloqueando vuestra magia con sus
propios hechizos! ¡Apresadla! ¡Que no escape!
Babbitty salió corriendo del arbusto y la Brigada de Cazadores de Brujas fue en su
persecución, soltando a sus sabuesos, que ladraban enloquecidos. Pero la bruja se
esfumó tras un seto, y cuando el rey, el charlatán y los cortesanos llegaron al otro lado
del seto, encontraron a la jauría de sabuesos ladrando y escarbando alrededor de un
árbol viejo y retorcido.
—¡Se ha convertido en árbol! —gritó el charlatán, y temiendo que Babbitty recobrara su
forma humana y lo delatara, añadió—: ¡Cortadlo, majestad, eso es lo que hay que hacer
con las brujas perversas!
Llevaron sin tardanza un hacha y cortaron el viejo árbol en medio de las ovaciones de
los cortesanos y el charlatán.
Sin embargo, cuando se disponían a volver al palacio, oyeron unas fuertes carcajadas.
Se pararon y se dieron la vuelta.
—¡Necios! —gritó la voz de Babbitty, que salía de la cepa que habían dejado atrás—.
¡A un mago no se lo puede matar cortándolo por la mitad! ¡Si no me creéis, agarrad ese
hacha y cortad en dos al Hechicero Mayor!
El capitán de los Cazadores de Brujas se dispuso a realizar el experimento sin más, pero
en cuanto alzó el hacha, el charlatán cayó de rodillas pidiendo clemencia y confesó toda
su perfidia. Se lo llevaron a rastras a las mazmorras, y la cepa rió aún más fuerte que
antes.
—¡Al partir a una bruja por la mitad, habéis hecho caer una terrible maldición sobre
vuestro reino! —le dijo la cepa al petrificado rey—. ¡A partir de ahora, cada vez que
inflijáis un castigo o le causéis una penalidad a un mago o una bruja, notaréis como si
os asestaran un hachazo en el costado, y sentiréis un dolor tan terrible que sólo desearéis
morir!
Al oír eso, el rey se arrodilló también, y le dijo a la cepa que emitiría de inmediato una
proclama para proteger a todos los magos y brujas del reino, de modo que pudieran
practicar su magia en paz.
—Eso está muy bien —repuso la cepa—, pero todavía no habéis reparado el daño que le
habéis causado a Babbitty.
—¡Pídeme lo que quieras! ¡Haré cualquier cosa! —gritó el rey idiota retorciéndose las
manos ante la cepa.
—Levantaréis una estatua de Babbitty y la pondréis encima de mí, en memoria de
vuestra pobre lavandera y para que siempre recordéis vuestra estupidez —dijo la cepa.
El rey accedió sin vacilar, y prometió contratar al escultor más importante del reino para
que erigiera una estatua de oro macizo. A continuación, el avergonzado rey y todos los
cortesanos volvieron al palacio, y dejaron a la cepa riendo a carcajadas.
Cuando los jardines quedaron desiertos, de un agujero que había entre las raíces de la
cepa salió un robusto y bigotudo conejo con una varita mágica entre los dientes.
Babbitty abandonó los jardines dando brincos y se marchó muy lejos; y allí, sobre la
cepa, fue colocada una estatua de oro de una lavandera, y en ese reino nunca volvieron a
perseguir a ningún mago ni a ninguna bruja.
Desde hace poco mi cuento favorito.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Gracias.
Publicado por Niente Sawyer | en 18:22 | 0 comentarios¿Que cual ha sido mi momento más feliz? Puedo afirmar rotundamente, que, mi momento mas feliz, fue cuando vi a Marvin, mi Marvin, correr hacia mi, cuando me abrazó y me elevó en el aire, cuando pude comprobar, después de dos meses de espera, que era real, no un simple sueño del que despertar y que el siguiese estando ...no, ahora sé que es real. Cuando en sus brazos vi la sonrisa de su mejor amigo, de Hugo, mi querido Hugo, que grato es volver a verte feliz. Sabia que en ese mismo momento, podria parar el mundo, derruirse Hogwarts, aparecer Pevees bailando una sardana, o que 10 dementores entrasen por la puerta , que yo, estaría em el lugar más feliz de la tierra, siendo invencible.
Gracias a quien sea por la segunda oportunidad. Gracias a quien sea por darme la oportunidad de vivir un sueño hecho realidad.
-No te voy a soltar, si te suelto, desapareceras, estoy segura.
-No voy a desaparecer, jamás.
-Júralo.
-Lo juro por mi vida.
jueves, 5 de julio de 2012
Algunas noches.
Publicado por Niente Sawyer | en 4:56 | 0 comentariosPreferiria no tener que soñar, ya que los sueños no siempre son dulces.
Menos mal que los tengo a ellos. Ellos me protegen y me cuidan hasta en sueños.
Gracias
domingo, 3 de junio de 2012
Nos veremos pronto.
Publicado por Niente Sawyer | en 13:13 | 0 comentariosNo puedes ni figurarte lo mucho que he pronunciado tu nombre. Lo mucho que he querido que me contestes al llamarte.
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viernes, 20 de enero de 2012
Está, siempre está.
Publicado por Niente Sawyer | en 21:47 | 0 comentariosDespués de lo vivido, sé que él está, que sigue conmigo, con nosotros y que nos da fuerza.
Su sonrisa siguie siendo igual de carismatica y su cercania reconfortante.
Estar con él otra vez ha sido... lo mejor que me ha podido pasar.
Vengarle, saber que le he vengado y que va a estar en paz, solo hace que se me llene el pecho de alegria y paz, mucha paz.
Después de todo, sé que él está bien.
Aun anonadada, Megan.
leer más...
Su sonrisa siguie siendo igual de carismatica y su cercania reconfortante.
Estar con él otra vez ha sido... lo mejor que me ha podido pasar.
Vengarle, saber que le he vengado y que va a estar en paz, solo hace que se me llene el pecho de alegria y paz, mucha paz.
Después de todo, sé que él está bien.
Aun anonadada, Megan.
sábado, 14 de enero de 2012
Un ángel llora. El eterno adiós.
Publicado por Niente Sawyer | en 12:38 | 0 comentariosAun sigo sentada en el suelo de su habitación, con la cabeza apoyada en las piernas de Cedric que sigue sentado en su cama sin conseguir moverse, Hugo a su lado, tumbado en la cama, dormita de vez en cuando para despertar llorando desconsolado. No se ha podido ir, no puede ser, si sus guantes aun huelen a él. Entre los dedos, deslizo una y otra vez aquella nota que cayó de su cuaderno, esa conversación con Hugo en la que él se negaba a pedirme salir, que estábamos bien como estábamos. Estábamos. Pasado. Yo le gustaba. Gustaba. Pasado. Se ha ido Megan, tienes que asumirlo. Todo el mundo debe hacerlo. Y aquellos que nos hicieron perder su cálida sonrisa y su alegría, deben pagarlo. Lo pagarán. Futuro. Si solo siguiese aquí... No está. Presente. Le llevaremos con nosotros. Siempre.
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